Monday, December 24, 2007

Guionistas.

Cuando chico, tenía -privilegiado de mí- una tele en la habitación. Cuando llegaba la entrega de los Oscar, preparaba unas hojas donde dibujaba unos cuadros en los que figuraban las categorías de los premios, los candidatos y luego, con un fibrón en la mano, me disponía a disfrutar del show. No es que fuera nabo nabo, sino que tenía diez u once años -no se puede condenar a un nene por esas cosas-. En fin. Lo disfrutaba a mares. Al día siguiente llegaba con ojeras a la escuela -las transmisiones duran hasta la madrugada-, pero contento por saber lo que ni los diarios sabían, ya que las ediciones cierran antes del anuncio sobre el premio a la mejor película. Hollywood para mí lo era todo. Sin embargo, si es cierto que tenía diez años, esa temporada vi por primera vez, la primera de taaaaaantas, Mujeres al borde de un ataque nervios -es del '88, por lo tanto tenía once- en el viejo cine Lido. Por lo tanto empezaron las infidelidades que cometía con Hollywood con otras películas extranjeras. No importa, lo que quiero decir es que siempre disfruté de esas ceremonias. Ahora peligra la edición de este año por la huelga de guionistas. Pero ese no es el peligro mayor.
Todos morimos, ya es un cliché, por Lost. No conozco a nadie que la haya visto y luego haya tenido el tupé de decir que no se volvió fanático. Todos estamos fascinados por la trama de esa serie que nos partió la cabeza -y queremos que no nos decepcione-. Sin embargo, la huelga de guionistas que, como es correcta apoyamos, amenaza con dejar sin parlamentos y trama a sus actores. Hoy -por otras razones que no vienen al caso- fue un día muy especial. Que concluye con un placer enorme al ver el trailer completo de la nueva temporada, que sólo me llena de ansias. Lo posteó hijo del hijo y yo sólo me rendí ante la evidencia de que debería esperar hasta el 31 de enero para saber más acerca de cómo sigue la cosa -obvio que apenas termine el chapter estaremos bajando la versión para ver en nuestras teles-. El trailer me llena de intriga, como la serie toda:




En fin. Apoyamos la huelga de los guionistas tanto como Woody Allen o cualquier persona con dos dedos de frente. Pero, ¿es necesario que nos hagan sufrir tanto? ¿Que nos amenacen con que no veremos los Oscar esta vez pero ni siquiera eso, sino que no sabremos jamás cómo continúa Lost? En función de esto le recomiendo a las productoras de cine que lleguen a un rápido acuerdo con el sindicato de guionistas, concediendo sus demandas. Pero si llegaran a ver que peligra la nueva temporada de Lost, demando que el gobierno de los Estados Unidos use medidas represivas de gran calibre para que esos vagos vuelvan a laburar. Los Estados Unidos tienen una vasta experiencia en estos menesteres de represión, tortura y muerte. Sólo exijo que tengan el éxito suficiente en esta huelga como lo demostraron con su intervención en las dictaduras latinoamericanas.

Debajo, Woody también presiona:

Tuesday, December 18, 2007

Gmail chat.

18:22 Ernan: che diego, te venis? con unos amigos estamos armando brigadas revolucionaras internacionalistas para ir a bolivia...
Yo: dale
18:23 pero pablo me dice que ya tengo treinta años, que ya estoy viejo para brigadista
Ernan: si bueno...si quieres llevas las botellas de agua, y el telefono para comunicarte con las otras patrullas de brigadistas
18:24 Yo: la ùnica duda que tengo es si el hotel cuatro estrellas quedarà muy lejos del campo de batalla
Ernan: podemos empezar por tomar santa cruz...que es lindo y hay macdonals
18:25 Yo: y yo tengo una casa alla
en una zona paqueta
Ernan: perfecto...hay banda ancha?
asi subimos nustras acciones al youtube
18:26 Yo: wi fi, en esa zona hay wo fi
18:29 con quien vas?
Ernan: a donde a santa cruz?
18:31 Yo: quienes son los compañeros revolucionarios?
18:32 Ernan: por ahora soy yo y mosquito, pero alla nos espera marco y una chica llamada karen...
Yo: pero si mosquito es sionista y nazi
Ernan:si bueno pero sabe de cosas agrarias y si queremos ganar al campesinado bruto tenemos que llevar un tecnocrata de la materia
18:33 Yo: ah ok
bueno yo me sumo
Ernan: vos que ministerio queres?
Yo: làstima que no tiene pileta la maison de santa cruz, pero cuando la liberemos nos expropiamos una casa con pile y merca
no, ni en pedo me quedo en bolivia!!!
18:34 Ernan: si si...es mas una pileta de merca
Yo: yo quiero la fama y la gloria y despuès vengo a chapear acà
Ernan: no espera ni bien los liberemos a esos indios conquistamos a los indios del peru, y ya esta, tenemos salida al mar, a ful¡
Yo: pero si ya tenemos salida al mar
18:35 tenemos que hacer hincapie en la legalizacion de la cocaina
y hacemos tours con los yonquis europeos
ernan, me extraña tu poco ojo para los negocios
18:36 Ernan: si, es verdad...ves, por eso tambien traigo a un judio con la expedicion
Yo: bien pensado
18:37 Ernan: bueno, me voy a soñar con la bandera de la bolivia socialista, y un nhimno que en alguna estrofa diga "el groso ernan, buen hincha de huracan, nos libero, por eso es presidente del buro"
18:38 Yo: y acordate de una estrofa para mì
què lindo es hacer la revolucion
Ernan: si, pensare en tu estrofa

Thursday, December 06, 2007


Hagan juego.

Uno de los acontecimientos más curiosos de esta previa del verano tiene lugar en la costanera sur, cerca de la cárcova -donde está ese lugar tan lindo para ir a comer una parrillada, aunque no sea por la calidad de la comida, sino por lo hermoso de sus jardines- y a pocas cuadras de san telmo y de puerto madero. El casino -que tan bien supo retratar scorsesse- está cerrado por una huelga de sus trabajadores. Reclaman por el derecho al juego, al glamour, a la mafia y las maquinitas. Es una lucha de todos.
En realidad, tiene visos sindicales, claramente -reclaman que no se despida a setenta empleados- pero, tal vez sin saberlo, su lucha compromete los factores antes mencionados. De la victoria de su lucha depende que reabra sus puertas ese antro de póker, black jack, máquinas tragamonedas y -obviamente- la reina del lugar: la ruleta. Todo entre whiskies gratuitos, meseras y meseros apuestos y muchos chinos de la mafia china apostando grandes sumas apenas llegan. Yo imagino que muchos adictos al juego al empezar esta contienda de clases se pusieron del lado de la patronal, pero al ver la tenacidad de los trabajadores y darse cuenta de que la reapertura dependía del triunfo de sus reivindicaciones, optaron por alcanzar cierta conciencia de clase y darles todo su apoyo. Así, poco a poco, se van ganando sectores a la idea de la revolución.
Porque además es cierto que estos chicos y chicas del casino no ganan mal, son de clase media y han hecho una notable evolución. Dejaron en coma cuatro a un gendarme que los intentó reprimir. Si no fuera clasista, me vendría a la memoria un poema de pasolini en el que relata una batalla campal entre estudiantes universitarios y policías. Pero ojo que apoyo toda lucha obrera.
Lo que me fastidia son los afiches que sacaron denunciando que una de cuatro croupieras tiene abortos debido a las condiciones de trabajo -aducen que están paradas y la panza contra las mesas de la roulette-. Si quedara algo de honestidad en este mundo, se admitiría que ninguna de las chicas que ahí trabajan desería por nada quedar embarazada y que, por lo tanto, deberían estar contentas si es que tal suceso realmente sucediera. Por otro lado, ¿quejarse por abortos en medio del templo del juego, la noche, la prostitución, el alcohol y la perdición, en general? ¿Ya no queda actitud en esta ciudad?
Sin embargo, espero que ganen, claro. De a poquito se construye la toma del poder.

Monday, November 26, 2007


Viajeros.

Cuando se planifica un viaje a lugares caros lejanos, una opción para el alojamiento la proveen los couchsurfers, gente amable que está dispuesta a alojar en su hogar -en un sillón, en una cama, en cualquier lugar que les dicte su corazón- al viajero a cambio de nada. Sí. Nada de plata. Gratuito. Solidario. Fraternal. Tal vez tengan, al menos, la certeza de que, cuando les toque el turno de viajar, habrá otros de su clase que les ofrezcan albergue y unas palabras cariñosas.
Parece que las anécdotas pueden ser poderosas, según me contaron algunos practicantes de esta secta: terminar alojados en un cinco estrellas de Kiev, ser recibido con honores por toda una familia en un pequeño pueblo de la India o ser llevado, en su primer día en el Brasil, a un sangriento rito umbanda. Todo muy divertido.
Para hacer una nota me había inscripto en couchsurfers.com con la idea de contactar a estos viajeros. Mucho tiempo después, me llegó un mensaje pidiendo que, ya que nunca usé el servicio, me diera de baja o actualizara mis datos. Tengo pensado viajar. Completé mis datos, señalé mis características, ofrecí mi casa, luego me fui a comer.
¡Qué falta de sensatez! Pronto me llegaron tres pedidos de gente de lugares lejanos para quedarse en mi hogar. Un frío vibrante recorrió mi espalda. ¿No se dieron cuenta de que soy fóbico, de que la posibilidad de despertarme un día y ver a un desconocido desayunando en la cocina es inquietante, terrorífica, cercana a la sordidez? Estuve pensando y pensando hasta que por fin pude dejar de pensar. Pero pronto llegó otro pedido. ¿Qué hacer?
Hay gente a la que le gusta conocer gente extranjera. Dicen que así conocen otras culturas de primera mano, que les gusta practicar "su inglés", que se quieren divertir con otra clase de personas. Una vez alguien me contaba de su amiga neoyorquina, luego de otra de Canadá, otra francesa se colaba en la conversación. "¿Cómo conocés a tantos extranjeros?", le pregunté. "Y... voy a los bares de los hostels a tomar algo", respondió. Es evidente que existe cierto gusto, en algunas personas, por lo foráneo no exótico, sino turistil.
Yo no soy uno de ellos. Muchas veces viajé y siempre intenté alejarme del ser humano en estado de turista. Ahora, amenazantes, varios extranjeros se disputan un lugar en mi sofá.
Tal vez deba darme de baja del servicio.

(Esto que escribí me recordó que, de niño, estaban de moda dos series yanquis. Una era El auto fantástico y la otra Viajeros. Yo siempre fui de viajeros porque me gustaba su protagonista. No sé de dónde lo recuerdo en alguna escena amorosa con Joan Collins. O tal vez se me haya mezclado en la cabeza Dinastía, esa otra serie también vi durante mis primeros años.)

Wednesday, November 21, 2007

Los salones.

Decidí, por un tiempo, abandonar la lectura compulsiva de novedades, de nueva literatura argentina et ali para poder disfrutar de una lectura que hace bien realizar cada cierto tiempo. Rojo y negro es la historia de Julian Sorel, un héroe como el que todos hubiéramos querido ser a los veinte años -y que seguramente imitamos a esa edad-. Yo estoy seguro que experimento la pasión movido por las formas que impulsaban el comportamiento de ese curita de Verrieres, hijo del aserradero.
Lo curioso del caso es que, si bien leí la novela dos veces -una cuando tenía 18 años, otra algunos años después- recuerdo la fisonomía espiritual de Sorel, a madame Renal y el nombre de Matilda, pero no recuerdo los hechos concretos de la trama. Por eso mismo, voy previendo climas, cuando rememoro pasajes a la medida que voy leyendo entro en éxtasis, pero no sé cómo llegarán los acontecimientos del final de la novela, que sí sospecho. Me pregunto si esta amnesia literaria le ocurrirá a todo el mundo o es signo de mi deterioro intelectual.
Por otro lado, leo la novela en la calle, en el banco, en el taxi, el colectivo y el subte. Es una edición de Aguilar, que incluye otras obras de Stendhal. Tomo grueso, tapas duras rojas, los bordes de las hojas dorados. No puedo evitar pensar que si alguien se detiene en mí pensará que yo, un apóstata convencido, estoy leyendo la biblia. No es que me moleste leer la biblia, de hecho, hay que hacerlo, es un libro increíble -hace un tiempo con f. leíamos pasajes del apocalipsis y del cantar de los cantares con mucho placer-. Lo que me saca de quicio es que pueda ser confundido, por un instante siquiera, con un fanático evangelista. En verdad, no lo podría soportar.

Saturday, November 17, 2007

Buenos Aires, sábado por la tarde.

Cierto es que esta es una ciudad especial. Hoy fui con mis padres a almorzar a un restaurant por el centro. Como siempre, hablamos bastante y mal de todo el mundo y nos contamos algunas, pocas, pero algunas cosas. Como a las seis pensaba pasar por plaza de mayo por la marcha del orgullo gay, me dije de ir al cine antes, pero no hay demasiadas opciones. Yo no entiendo como en esta ciudad pueden haber trescientas obras de teatro en simultáneo -con toda le nerviositud que implica ir a ver una obra de teatro- y no hay una oferta varia de películas y ciclos de películas a los que asistir. Es verdad que muchas de las pelis ya las vi en las privadas, pero bueno: deberían contemplar que todo el tiempo queremos ir al cine. En fin. No fui al cine. P. me dijo que la única escena salvable de lo que pudo ver de shortbus no valía ni el tiempo ni la plata por gastar. Así que decidí pasear y buscar un regalo para otro p. que festejaba sus treinta años. Yo soy del bando de Martín Kohan. Es como que hay dos corrientes. Y yo estoy de ese lado de las cosas. Le compré Museo de la revolución, que me parece una de las mejores novelas de la década -en realidad, el ensayo que encierra esa novela es lo más de lo más y eso hace que la novela gane puntos, muchos puntos. Al ir hacia plaza de mayo pasé por el obelisco. Había un recital de música cristiana. La gente aplaudía, señoras aplaudían y lo miraban a uno insinuándole que aplaudiera, sin percatarse de la cara de asombro de uno al ver a los cantantes (¡los cantantes!, enfundados en trajes tipo gloria stefan) hablando del señor. Todos parecían conocer los temas. Extrañadísimo, crucé corrientes para ir hacia la otra plazoleta de la república. Había medio centenar de adolescentes vestidos de negro, con paraguas negros y con banderas negras, con párpados pintados de negro y negro sacos algunos chicos. Una banderola resolvía (¿resolvía?) el enigma: The black parade, decía. Debo estar viejo, que no podría decir a qué tribu pertenecían esos chicos a los cuales en un primer momento (ingenuote yo) confundí con un grupo de anarquistas. En un momento, una chica le preguntó a la masa: "¿Vamos a plaza de mayo o a la bond?". "¡A la bond, a la bond!", respondieron con gritos estertóreos. Y hacia allá fueron . Una chica enfundada en su traje de morticia le fue a comentar la nueva a un amiguito suyo, una loquita vestida de negro entero y con rimmel en sus ojos. "Pero yo quería ir a la marcha del orgullo", dijo triste. Pero su amiga fue inflexible. Había sido la decisión mayoritaria de la asamblea. La triste loquita la siguió. Después llegué a plaza de mayo. Ahí concluyó mi jornada de freaks.

Thursday, November 15, 2007

Se fue.

Finalmente, Reynal renunció. Fue un día interesante en el laburo y sale una nota sobre el tema. Y me siento bien. Uno aportó algo para que un cómplice de la dictadura no pueda pavonearse como si nada en el campo del arte. Y en la revista se dieron cuenta de que el tema era bastante importante. ¿Servirá de algo? En todo caso, quién nos quita lo bailado.